Tiempos Dracónicos

NAzareno de San Pablo

Querido Nazareno de San Pablo

Querido Nazareno de San Pablo, sea tu casa la Basílica de Santa Teresa, todos los años más encorvado por el peso de tu cruz

Querido Nazareno, se que tu cruz pesa mucho, y que la leyenda dice que le comentaste al escultor ¿dónde me has visto que me has esculpido tan bien? por allá lejos en el siglo XVII en Sevilla  o algo así dicen los viejos. Hoy, 400 años después te escribo siguiendo la tradición de escribirle a los santos respectivos de cada costumbre y tradición del pueblo donde nací, por que estemos claros, nací en un pueblo con delirio de ciudad. En diciembre le escribo a Santa Clos y al Niño Jesús, y hoy te escribo a ti Nazareno, a ver si te vuelves a enredar en una mata de limón para curarnos el alma y la salud.

Y es que el pueblo donde nací se encuentra en una de las peores crisis en la que se puede encontrar. Unos protestan, otros no se dan por enterado del por qué protestan, peleamos como familia y como ciudadanos y nos dividimos hasta no conocernos a nosotros mismos. Familias se separan voluntariamente por diferencias de ideas, otras obligatoriamente por estar en el lugar y momento incorrectos, otras simplemente por los distintos designios circunstanciales que nos han traido hasta aquí, y simplemente omito los detalles para no entrar en polémicas, martirizar, culpar o alabar a nadie.

¡Oh Nazareno! Tu tradición no muere, miles de venezolanos visten de morado, púrpura y lila el miércoles de la Semana Mayor, y muchos con sus pies descalzos, y otros tantos cargando tu peso, te pasean por la ciudad que has visto cambiar, evolucionar, convulsionar, devolucionar, temblar, autodestruirse, enaltecerse y volverse a cambiar en estos cuatro largos siglos rodeado de orquídeas de colores brillantes pero mustios, son hermosas sí, pero llenas de una melancolía incomparable.

Mi súplica, mi rezo, mi plegaria es simplemente para pedirte que metas la mano más o menos hasta el codo en nuestras almas a ver si tocas los corazones de todos los que estamos en este conflicto y nos ponemos a construir en vez de seguir destruyendo todo lo que nos rodea, ni Dios lo quiera y nos libres de caer en ese círculo vicioso de la guerra aunque pareciera que ya es muy tarde para detener la caída. Solo veo el fuego elevarse al cielo y no avanza nadie, estamos atrapados en una burbuja suspendida con el febrero más largo que yo recuerde de forma consciente. Si, seguramente habrán habido otros febreros o abriles más largos, pero este resulta especialmente doloroso al estar metido en la mitad del meollo viviendolo en mis propias carnes tratando de seguir adelante como ciudadano productivo más que como estudiante.

 

Tengo poco más que agregar, siento un gran vacío que ahoga mi mundo y no se como describirlo, decía Pablo Picasso que la inspiración tenía que conseguirte trabajando para que te pudiera agarrar, pero como siquiera concentrarse en trabajar cuando el país completo cae indetenible por la cornisa de un desfiladero sin paracaídas; mentiras, falsedades, paranoias, sucesos que hielan la sangre y detienen el corazón y pareciera que la consciencia se tomó unas vacaciones de mi pueblo y simplemente decidió irse a veranear a Vermont o a Mont Blanc.

Querido Señor Encorvado, quedo de ti, y transformo estas letras en morado nazareno en tu honor, por que escribirte es lo único que se me ocurre en este momento.

Luis

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