Tiempos Dracónicos

Caravana

Oda al Bucéfalo

¡Oh! ¡Bucéfalo!

Bendita sea la combustión del gasoil que te impulsa, y llena de hollín las calles de mi ciudad, con tus filtros vencidos y el aceite quemando pululas por las vías de Caracas recordandoles a todos que sin tí, no habría forma de comunicarse más allá del río.

Benditas sean tus puertas destartaladas, con bordes filosos de hierro carcomido por el oxígeno sucio de este pueblo, que cuando me rozan y destilan esquirlas de mi piel, nos recuerdan ese avance de la ciencia: la vacuna antitetánica; Que tenemos que ponernos con regularidad.

Benditos tus asientos anti ergonómicos, tiesos, descosidos, sucios, incómodos, planos y grises, o azules, o rojos; Butaquito esté en tu gloria con su costura de bajo presupuesto para cubrir el semi cuero cuarteado por los años de uso. Y por supuesto las butacas con el sistema de reclinación partido, y que bailan al son que le tocan los baches de la autopista.

Urtubus

Urtubus

Bendita tu carrocería abollada y llena de pegamento, vallas publicitarias, de sonrisas gigantescas desgastadas por el sol, o el golpe aquel que le dió ese mal habido taxista que quería pasar por Fitipaldi, y pensó que le daríamos paso ¡PUES NO! El bucéfalo siempre tiene la razón y el derecho de paso, ¡infieles los que le tiran el carro al agraciado bucéfalo, redentor de los trabajadores que se trasladan a pie!

¡Oh! ¡Bucéfalo! Con tu lento andar chirriante y tembloroso, haciéndose espacio en esta comunidad de leones, a la sombra de las montañas, interrumpiendo conversaciones, y bañando a los transeúntes con distintos excipientes de combustibles al arrancar; con el calor abrasador para tus pasajeros, y las banderas que viajan en las puertas apurados con medio cuerpo guindando, de esos mosquitos que apartamos con la cola llamados motorizados, y de los vendedores ambulantes y pedigüeños ¡Que sería de ti sin un Chupi Chupi refrescante y las cardiopatías congénitas eternas!

Paguemos al subir. eso lo pide el señor. el que maneja nuestro bucéfalo de todos los días.

comments powered by Disqus