Tiempos Dracónicos

Al Azar [II]

A veces, me gustaría poder caminar por las estanterías de tu consciencia y ver que piensas. Tomar un libro al azar, abrirlo y simplemente sentarme a leer tu tren del pensamiento. Ver tus emociones reflejadas en el papel y en la tinta, hojas ásperas o satinizadas, trazos fuertes o casi invisibles. Pigmentos de colores, hojas con florituras, algunas rotas y otras dobladas. De tapas duras o cubiertas desgastadas. Tomos enormes o libros diminutos que cabrían en la palma de una mano.

Ver el mundo a través de tus ojos, y más que de tus ojos que me hechizan, de tu mente, que me atrapa y me domina, conocer esa parte oculta detrás de tu sonrisa y que no cuentas a nadie. Solamente un vistazo, y quizás sea suficiente para durarme una vida.

El único libro que no me gustaría hojear es el que lleva mi nombre, y al mismo tiempo siento una curiosidad insufrible por saber que piensas de mi”

¿Que día es hoy? Pierdo la cuenta, las horas se mezclan entre si en una danza osmótica que confunde los sentidos entre el paseo del sol en la bóveda celeste. A veces me pregunto porque hay ciertas cosas en una vida que pueden tener un costo tan elevado. Piensas que finalmente has logrado todo lo que pudiste haber soñado alguna vez, que has conseguido la meta finalmente, y que a partir de ese momento preciso no habrá más angustia en tu corazón, que finalmente podrás apoyarte en ella y seguir adelante como un pequeño sistema solar binario atrapado por la gravedad.

Y despiertas, y te das cuenta que nada es tan fácil como parece, que ralmente hieres lo suficiente como para no confiar en nadie más, que abriste las puertas de tu espacio personal simplemente para ser enviado al olvido. Sin embargo no puedo dejar de intentarlo nuevamente, Aunque muera en el intento. Por su sonrisa, quizás cualquier cosa es válida. Ahora bien, solo valdrá la pena si ella me acepta como su equilibrio gravitatorio. O nada tendrá sentido.

“Hay días que no te comprendo, días que te entiendo a la perfección, días que eres distante y te encierras en tu cabeza, días que no puedes parar de hablar y airear tus miedos y dudas y alegrías, y días en los que simplemente tu eres tu, y yo soy yo.

Días cripticos en los que me siento a esperar que tu voz llegue a mis oidos mientras espero que suba el café, días extraños en los que nos sentamos a llorar por las cosas que hemos perdido. Y días como hoy donde simplemente me hace falta verte a los ojos y saber que todo estará bien.”

“This is a reminder, a special mention to myself. This is where I stand waiting for the sunrise sitting on a cold steel bench while the nocturnal stars fade away with the orange tinge of the morning. And the silence is deafening, sometimes I just think it makes more noise than a thousand choral voices singing the opus 9.

So here I am, with a bullet container, filled up with the sweetest coffee ever brewed while I wait for the sunrise to reach out to me. Is the sun coming up today? The sky has this ominous shade of clouds all over the horizon, and I can’t help but wonder what is going on in your head. I wish I knew so I could just come to your door and tell you all I about my fears and hopes and dreams.

But then again, that’s why I am sitting in the backyard waiting for the Red Sun to paint the sky in that strange tint that it always does

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